Una presencia imposible de reproducir en una pantalla
El Moisés fue concebido para el monumento funerario del papa Julio II y ocupa el centro del conjunto conservado en la basílica romana de San Pietro in Vincoli. Sus 235 centímetros de altura permiten percibir una presencia física que las imágenes impresas o digitales no pueden transmitir.
Aprender a mirar y a elegir el punto de vista
La cercanía permite observar el gesto, la tensión contenida, el volumen, la anatomía, las manos y el extraordinario tratamiento de los paños. La propuesta orienta siempre al visitante hacia el conocimiento de la obra auténtica y de su emplazamiento en Roma.
Una reproducción declarada
La pieza se identificará siempre como reproducción. Su valor no consiste en hacerse pasar por el original, sino en ofrecer una experiencia de escala y observación que despierte el interés por la obra de Miguel Ángel.
